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  Ante una separación se hace necesario afrontarla dejando a un lado los sentimientos, y que nuestros actos sean dirigidos por la razón.

  No hay que buscar culpables. Debemos tener en cuenta que dos personas pueden ser las mejores del mundo y no entenderse. Recuerdo sobre este particular las palabras del conocido sociólogo italiano, Francesco Alberoni: "La pasión, los celos, los sueños, los ideales, el erotismo, el amor, pueden tornar una vida en maravillosa o transformarla en un infierno. Los gestos que nos hacen felices o las palabras que nos vuelcan a la desesperación provienen de pocos seres humanos con los que estamos ligados de modo intenso, esencial. El más grande de los triunfos puede ser envenenado por una mala, inoportuna palabra, por la falta de atención de la persona amada".

  El hombre ha nacido para ser feliz y cuando en una situación no encuentre dicha, la buscará desesperadamente en otro lugar.

  En una pareja siempre habrá discusiones, pero se hace necesario que nunca sea en presencia de los hijos. Hay que saber esperar a estar solos para afrontar ese tema difícil.

  Nunca desautorizar al otro progenitor o criticarlo con los hijos, si no podemos hablar de una manera positiva, callaremos. De otra manera sólo supondrá sufrimiento para los hijos. En ocasiones todos necesitamos desahogarnos y es necesario hacerlo, sobre todo, en circunstancias especiales como puede ser una separación,
pero buscaremos un psicólogo, un familiar , amigo... Que sea positivo, ha de saber escuchar y nunca encender más el fuego.

Nuestra postura ha de ser inteligente, unos hijos necesitan a su padre y a su madre por lo que nos tragaremos nuestro orgullo, nuestro rencor, nuestro odio si lo hubiere, por el bien de aquellos que más queremos. Hemos de saber que a unos hijos que se les priva de ver, de sentirse amados por su padre o madre pueden salir con la afectividad dañada.

  Mucho menos dejaremos inmiscuirse en los asuntos de pareja a familiares. Hay parejas que llevan años riñendo y no por ello se van a separar o tal vez sí, pero ellos han de tomar la decisión. En ocasiones me preguntan, ¿usted que cree? Siempre respondo, ni le voy animar ni le voy a poner dificultades. Es su decisión. Ocurre  que todavía en ese momento, el tema no está maduro.

  Iniciada la separación habrá que desterrar el victimismo que sólo nos hundirá en la melancolía, y nos hará perder energías que nos van a ser muy necesarias. Se hace necesario buscar aficiones, porque vamos a tener más tiempo: deporte, cine, recurrir a los amigos, familia...

  Agotar todos los  medios para realizar la separación de forma amistosa. Un contencioso tiene un mayor costo sentimental y económico y encona las posturas. No hay que olvidar que cuando hay hijos, los progenitores van a tener que seguir hablando.

  Ser flexibles y facilitar las visitas de los menores.

  Cuando llega la liquidación de los bienes, no ver en ella un negocio.

  Después de la separación los hijos han de saber que los seguimos queriendo, y necesitarán de nuestro tiempo de confidencias, de juego, de consejo...

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